MEJORES PRÁCTICAS EN EL PROCESO DE EVALUACIÓN

  1. Para poder seleccionar los recursos tecnológicos que pudieran beneficiar a una persona con discapacidad, se realizan evaluaciones en las que, de acuerdo a las habilidades y necesidades específicas del individuo, se seleccionan los equipos de baja o alta tecnología correspondientes.
  2. Otros factores que deben tomarse en cuenta son: preferencias del individuo, actividades que debe o desea realizar y contexto en el que ocurren estas actividades.
    Un ejemplo de modelo de evaluación que toma todos los factores en cuenta es el modelo SETT propuesto por Joy Zabala, cuyas siglas en inglés se refieren a:
    Alumno – Ambiente – Actividad y Herramientas.
    http://www.joyzabala.com/#2768
    http://mits.cenmi.org/Portals/4/Documents/SummerInstitute/2009/The_SETT_Framework-MITS_Handout%5B1%5D.doc
    Idealmente se evalúa al alumno y alumna dentro de un contexto (por ejemplo, dentro del salón de clases) y se identifican las actividades que el alumno y alumna tendría que realizar y no puede debido a su discapacidad. Posteriormente, se debe considerar si el uso de algún recurso tecnológico, pudiera permitirle participar en dicha actividad.
  3. Asimismo, deben tomarse en cuenta las necesidades del individuo, ya que esto hace que sea más probable que las herramientas tecnológicas recomendadas como parte de la evaluación de Tecnología Asistencial, tengan un impacto real y significativo en las capacidades funcionales del individuo, además de disminuir las posibilidades de que el usuario abandone el uso de estos recursos.
  4. La evaluación debe ser colaborativa, es decir, se deben tomar en cuenta diferentes puntos de vista, incluidos el de los especialistas, padres de familia, maestros y dentro de lo posible, el del usuario.
  5. Involucrar a los usuarios en el proceso de la evaluación, de manera que a partir de los resultados participen en la elección de objetivos que sean significativos para ellos, así como las herramientas tecnológicas que puedan ayudar a lograrlos.
  6. La evaluación debe ser continua, ya que no sólo debe hacerse antes del uso de la tecnología asistencial, sino que en el proceso, se debe evaluar su eficacia, los resultados y el grado en el que estos recursos promueven la participación, la ejecución y la independencia.
  7. Para facilitar el proceso de evaluación, sugerimos considerar la “Guía Para la Consideración de Recursos Tecnológicos Accesibles” publicada por la Coordinación @prende.mx en el 2016:
    https://www.gob.mx/aprendemx/documentos/borrador-del-programa-de-inclusion-de-ninas-y-ninos-con-discapacidad-a-traves-de-las-tic-2017?idiom=es
  8. Antes de seleccionar los equipos, es importante tomar en cuenta la durabilidad, el costo, la función y la aceptación del equipo de parte del alumno o alumna y su familia.
  9. Una vez que se han seleccionado los equipos más apropiados para un niño o niña, idealmente se realiza un periodo de prueba en el que antes de comprar los equipos, el alumno o alumna utiliza por cierto tiempo los equipos que se han considerado dentro del contexto a utilizar, para que después se realice la compra de aquellos que le han funcionado.
  10. Al dar recomendaciones, no guiarse por los nombres de los softwares o apps, sino más bien por la función de los mismos de manera que en caso de ya no existir, se puede considerar una app o programa que cubra la misma función.

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