MEJORES PRÁCTICAS EN EL PROCESO DE INTERVENCIÓN

  1. Darles tiempo de explorar sus equipos, así como tiempo de práctica individual.
  2. Uso de estrategias naturales de instrucción para enseñar a los alumnos o alumnas a utilizar sus herramientas tecnológicas: utilizar estímulos motivantes para el niño, seguir su foco de interés, modelar el uso del equipo y utilizar las herramientas dentro de actividades funcionales.
  3. Utilizar las herramientas dentro de contextos naturales y dentro de clases en escuelas regulares, utilizándolas para acceder a los contenidos, más que hacer clases específicas para enseñar el uso de las herramientas. De esta manera la tecnología juega un rol de apoyo para lograr los objetivos y metodologías que ya se tengan dentro del contexto educativo.
  4. La enseñanza puede ser formal o informal, en ocasiones siguiendo el curriculum establecido, y en otras siguiendo los intereses y necesidades de los alumnos a alumnas con discapacidad.
  5. Se puede comenzar dando mucho apoyo y claves directivas, incluso se puede dar guía física para que el alumno utilice los recursos tecnológicos; sin embargo, debemos recordar que el objetivo final es que el alumno o alumna logre realizar las actividades de manera independiente, por lo que se debe disminuir el uso de estos apoyos. A estas técnicas se les conoce como “Decremento Sistemático del Uso de Claves”.
  6. Demostrar confianza en los alumnos o alumnas con discapacidad, ya que esto ha demostrado incrementar el nivel de atención, compromiso y responsabilidad.
  7. Los maestros deben recibir capacitación que les permita ser educadores inclusivos que sean capaces de enseñar a todo aquél que desea aprender, incluidos los alumnos o alumnas con discapacidad. Los maestros o maestras deben implementar los principios de diseño universal al planear sus actividades y elaborar sus materiales. http://www.joyzabala.com/uploads/UDL_Intro_and_Case_Study_Kananaskis_2010.pdf
  8. Es importante contar siempre con alternativas de baja y alta tecnología, y de esta manera contar con una alternativa para aquellas situaciones en las que se acaba la pila, el equipo se descompone y el contexto no permite el uso de esos recursos. (Por ejemplo, a la hora del recreo).

    La innovación en el campo de la Educación Especial, no siempre implica el uso de recurso de alta tecnología, ya que han habido proyectos exitosos que utilizan tecnologías comunes y de fácil acceso como lo son las redes sociales, juegos y/o foros de discusión.
  9. Tomar en cuenta que el uso de los diferentes recursos, implica diferentes grados de dificultad, ya que en algunos casos, no sólo es realizar la función para la que fue diseñado (por ejemplo, para escribir), sino que la mayoría de veces, su uso implica la aplicación de diferentes habilidades operativas (por ejemplo, ubicar las teclas en el teclado, presionarlas correctamente, quizás utilizar el teclado por rastreo, etc.), las cuales hacen que mientras el alumno domina estas habilidades operativas, la tarea pueda ser más compleja.

    Por esta razón, los docentes o padres de familia deben estar siempre consientes de estos factores, de manera que idealmente se tenga un reto a la vez (operativo, de contenido, etc.) y dependiendo de la tarea a realizar se elija el recurso tecnológico más apropiado.

    De la misma manera hay que considerar que generalmente para los profesores, puede ser más sencillo utilizar los recursos tecnológicos más simples (ejemplo, darle opciones al alumno con tarjetas impresas hechas con un software de comunicación); sin embargo, tenemos que pensar que para muchos alumnos o alumnas con discapacidad, generalmente las herramientas más sofisticadas son las que verdaderamente representarán una herramienta que les permita en un futuro realizar la función de manera independiente (por ejemplo un software de comunicación que se use a través de pulsadores), por lo que resulta sumamente importante darnos el tiempo tanto en casa como en el ámbito escolar para que los alumnos puedan utilizar estos últimos recursos, y así tengan el tiempo de práctica que requieren para aprender a utilizarlos efectiva y funcionalmente.
  10. Siguiendo las nuevas metodologías colaborativas en la que tanto los maestros como los alumnos colaboran para generar los aprendizajes, es importante permitir la participación de los alumnos con discapacidad en la toma de decisiones relacionadas con los recursos tecnológicos que lleguen a utilizar (ej. personalizar la apariencia de los equipos o pantallas de inicio, seleccionar el vocabulario e imágenes de sus programas de comunicación, elegir la voz de su sintetizador parlante, etc.).
  11. Debido a que el campo de la tecnología asistencial se encuentra en una etapa emergente en nuestro país, la conectividad puede hacer posible el que los alumnos o alumnas con discapacidad puedan “conocer” casos de personas con discapacidad que utilicen exitosamente recursos tecnológicos.

    El mostrar estos videos, ayuda a que tanto los alumnos como los padres de familia, tengan más claridad sobre lo que es posible lograr, hacia dónde va encaminado el trabajo y de esta manera se vean más motivados a trabajar y practicar diariamente para lograr sus metas.
  12. Debido a la gran cantidad de habilidades a desarrollar para el uso de las tecnologías asistenciales, resulta indispensable involucrar a la familia, manteniendo un lazo estrecho casa-escuela-terapia.

    Podemos valernos de herramientas tecnológicas que facilitan la colaboración como el correo electrónico, grupos en redes sociales y software como Dropbox, OneDrive, Google Drive, etc., los cuales permiten compartir carpetas en las que se pueden tener videos del alumno, documentos que incluyan las evaluaciones, planes de trabajo e informes de progreso del alumno o alumna.

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